Piratería

 

El diccionario jurídico lo define como infracción de los derechos de propiedad intelectual. Una definición elegante, digna de exponerse ante un público como información general y hasta de culto. Pero, para un artista, llámese músico, escritor, fotógrafo, ilustrador entre muchos otros, es ponernos pecho tierra mientras un pie enorme nos aplasta por la espalda y nos quiebra las vértebras y las costillas. Para todo aquel que pone el corazón en cada obra sabrá entenderme por muy bizarra que haya sido mi descripción. El arte se ha visto como una cosa sin valor (a menos que mueras y pasen unas cuantas décadas, entonces ahí ya va adquiriendo valor), una actividad de desahogo, un pasatiempo, el resultado puede ser malo o puede ser bueno, excelente, pero da igual uno u otro, es solo eso, una cosa excelente sin valor, una cosa que los demás quieren ver, palpar, leer, degustar, engullir en un acto codicioso, pero olvidando a quien lo hizo, olvidando que esa historia que amaste, que te sacó las lagrimas y te hizo brincar el corazón vino de alguien semejante a ti, de una persona de carne y hueso que le tomó horas aprender, horas corregir, que quizás empeñó el anillo de graduación que le dio su abuelo difunto para poder culminar ese proyecto, tomó cursos para proteger su obra, lo estafaron en algunos otros, pero lo logró. Un trabajo tan arduo como el de un médico, tan bello como el de un arquitecto, tan digno como el de un profesor. Pero como fue un trabajo que salió del corazón, la gente traza una mueca de disgusto y vocifera:

¿Y a mi qué me importa? ¿Para qué lo publica si no quiere que lo lean? ¿Acaso no quiere ayudar?

No es eso, no es eso, pues entonces aplicaría para cada oficio o profesión, Ejemplo:

 

\"Karen

\”Doctor, hágame X cirugía, porque para eso estudio, para ayudar, no tengo que darle nada\”

\”Arquitecto, hágame el diseño de mi oficina, pues para eso estudió ¿no? ¿Pagarle? ¡Bueno qué cosa! ¿Y la humanidad?

\”Abogado, divórcieme ¿Pago? ¿Por qué? Es su deber ayudarme, ya no quiero ser esposa del pelafustán\”

 

Y así, puede alargarme con muchos ejemplos, que hasta son absurdos, pero es para darle énfasis a lo que quiero transmitir. Todo artista merece ser remunerado, claro que sí, no es egoísmo ni egolatría, es un respeto, un derecho, sobre todo ese derecho a ser considerado un humano y no una fábrica de historias, porque no salieron tras un botón, ni en un simple suspiro. Pero ¿Qué ven los demás? Nada, aire, ganas del satisfacer su noche en vela, habiendo obras libres de derechos, queremos la de aquel que vive, que respira, que come, siente, y apenas y damos un \”Gracias\”, porque otros tienen el atrevimiento de soltar una crítica destructiva cuando ni un centavo lanzaron (Sí que los he visto poniendo su mala calificación en goodreads + una dosis de veneno del pdf gratuito que descargaron)

Pero bueno… respiremos…

ya desbordé mi acidez.

 

\"Pin

El día que me di cuenta de que mis obras habían sido pirateadas y se encontraban en puestos de la ciudad y demás —bien recuerdo ese 2 de junio a las 10:00 am— temblé, mis dedos se estremecieron y soltaron el teléfono, una estrepitosa explosión ocurrió dentro de mi cabeza, lloré…

\"we
¡Claro que lloré! Era mi trabajo, sentí lo que siente un emprendedor al ver su negocio desmantelado por la violencia organizada. «Se acabó» eso fue lo que pensé, se terminó, soy una posesión gratuita de la comunidad, donde cualquiera extiende la mano y se sirve, un banquete (sí, me gusta el drama).
Erróneamente quise gritarlo, decirle a todos lo que sucedía (parece que era lo correcto, pero no), creí que funcionaría y esto acabaría, así que prendí la cámara y transmití, obviamente no mantuve la cordura y desboqué mi llanto.
¿Sirvió?

¡No!

Terminé peor.

Aunque hay gente muy amable y entendida que me brindó su apoyo y sé que no accederían a realizar un daño consciente, hubo quienes me insultaron como si les hubiese asesinado a la familia entera.

\"Cálmese
Exagerada, ambiciosa, egoísta, te has mareado en tu escalón, y esto es la más respetuoso que dijeron, otros me echaron en cara errores de la vida que he confesado en poemas, que, dan por hecho que eran verídicos, y sí, son verídicos, pero ¡ey! Qué joda ¿hasta dónde hemos llegado? Mis poemas pueden ser usados en mi contra, hasta el pobre de Helios salió embarrado y también me enteré de que Narciso tiene un club de defensores.

En fin, apagué la cámara y sentía que un piano me había atropellado, ni más ni menos, se había acabado todo. Comencé a ver documentales de la piratería, todo cuanto hubiera en YouTube, hay información, más nunca solución. ¿Qué hice? Me tiré dos días a dormir y llorar en silencio. Al tercero me levanté y seguí trabajando, derrotada, sin ganas, pero escribí, publiqué y seguí. La vida siguió a mi par, mis libros siguieron vendiéndose como si nada hubiese pasado. Aquí en mi sillón de escritorio, todo estaba bien, solo que mi mente veía a toda esa empresa pirata lucrar y me quitaba la quietud. Con el paso de los días fui dejando de pensar en ellos, no podía evitarlo, empresas monstruosas no han podido ¿Qué haría esta chica de 1.59 metros? Bueno, nada…

Je, je ¡Te engañé! Sí, saqué todo lo que aprendí del arte de la guerra de mis años de Age of Empires, todo quería denunciar, esta chica de 1.59 m. tiene mucha fuerza. No iba a poder derrotar la piratería a nivel global, pero si que lo haría en mi principal punto de venta: Mercado Libre y Amazon.

Descubrí que hay maneras de denunciar en internet, que, aunque son demoradas, funcionan, quité la piratería de esas plataformas ¡ah! Y de Shopee también. Al menos ese territorio tiene mi bandera y estoy satisfecha.

Sigo siendo consciente de que mis libros están en puestos de toda la República Mexicana (y van a estar en toda América Latina) de manera ilegal, pero quiero, quiero pensar, con todo el corazón, que es un regalo de mí para ellos, es decir, quiero creer que esa gente no lo hace de mala fe, que tienen familia que alimentar, colegios que pagar, enfermedades que solventar. Y es como si de alguna forma yo pudiera ayudarles. No, no quiero la insignia de Madre Teresa, al principio no pensé así, yo quería quemar todo el país, pero fue hasta el día que pasé por una calle de mi ciudad, y un anciano tenía en el suelo su puesto de libros, entre ellos el mío en clon, ¿Qué podría yo decirle a ese señor? Quizás no tiene familia que se haga cargo de él y esta es su única fuente de ingresos para su día, para comer -espero- sus tres veces al día ¿Iría al ministerio a denunciarlo? No. Cinco minutos después ya estaba vendido ese libro, me alegro. Indirectamente estaba ahí, indirectamente pude apoyarlo.

Dicho esto, que a los vendedores los quiero entender, hay alguien a quien no…

Cha, cha cha chaaaaan ¿Quién será?

 

\"Mistério

a AMLO

 

\"AMLO:

 

Ok no, jajajaja, ¡Es bromaaaa! aunque tampoco lo entiendo. (Ya, ya, no me avienten sillas)

A quien no entiendo es a quien inició todo esto, porque como les dije, esta chica de 1.59 m no tiene ni un pelo de tonta. Investigando, con ojo de detective del FBI, llegué al origen, descubrí quienes fueron los actores intelectuales, es una editorial mexicana, m o n s t r u o s a, con impresiones de miles de millones de copias, se hacen pasar por una empresa que apoya al autor mexicano (lobo disfrazado de oveja) claro, pero una factura que conseguí dice todo lo contrario. Ellos son los principales en poner el gigantesco y peludo pie en mi espalda.

 

\"documentation\"

Una editorial millonaria, donde seguro el dueño está en un spa con agua termal y esencia de lavanda. Y ellos son una raíz enorme de delincuencia, porque también investigué sus crímenes, por ejemplo, asaltan fábricas de papel, camiones de carga de insumos para fabricación de libros, esto con el fin de ganar todo lo posible (¿Creías que el narco es lo único mal en el país? No, no) No puedo decir quiénes son, pues mido 1.59 m y es bien fácil subirme a un camión con una mano y mandarme a Tijuana.

¡Todo un acabose! ¿Ya te di migraña? Vayamos a la parte suave del tema:

Dicen que todo pasa por algo (o no) y soy fan de sobre pensar por qué pasó. Mi conclusión es que:

1.- no debió pasar

\"Mi

Pero ya qué pasó…

 

\"Perrito
Quiero aprender humildad, calidez, prudencia y sensatez. Desde ese dos de junio, se me han acercado lectores con arcoíris en los ojos diciéndome “Gil, por fin tengo tu libro”, \”mi mamá me regaló tu libro\” y muchos son piratas. Ante esta situación me vino otro problema ¿Qué hago? ¿Se lo digo? ¿Firmaré el libro? Pedí consejos a mis colegas planteándoles el escenario, cada quien tiene su idea, todas son válidas. Pero tomé la que mejor me pareció: No quiero herir a nadie.

Al principio quería a todos darles cátedra de la piratería, analizar las fotografías de pies a cabeza para ver si era pirata o no (no soy perfecta y ando en camino directo a la prudencia), pero me fui relajando (no fue rápido, medio sigo desquiciada) después de varias semanas asentí, no se los diré, guardaré silencio. Firmaré el libro original y el libro pirata por igual. Muchos no saben de clones y originales, solo saben que tienen un libro, y hay clones bien hechos donde solo la madre del libro sabrá que es clon (yo, jeje). Pero nada de distinciones, dejaré el orgullo, agradeceré su cariño y tiempo para mis letras, seguro los hice pasar un genial y melancólico momento. Si algún día logro trabajar con una editorial grande, seguiré abogando por firmar parejo.

Hasta aquí suena contradictorio lo que he dicho al comenzar este texto, pues sí, claro que lo es, así han sido mis poemas también. Claro que me afecta, pero yo no quiero afectar a ningún corazón diciéndole que no firmaré su libro o que no puede formarse para platicar conmigo en una feria o un evento.

Dios obra de maneras extrañas, y confío que tuve que pasar esto para confiar en él, mi carrera no la termina la piratería, la termina Dios.

Y sobre todo, hay mucho que trabajar en mi carácter, y esto, ha hecho mucho por mi tolerancia, paciencia, humildad y prudencia.

Una vez, una madrina me regaló una bolsa de Baby Phat, no sé de marcas, pero el logo era muy bonito, se veía elegante y yo me sentía en las nubes con ese estreno… pero mi prima la rica me dijo: es pirata.

¡Era la primera vez que oía ese término y se escuchaba despectivo! Algo malo significaba, mi sonrisa se desvaneció y dije, supongo que está mal ¿no? tenía 12 años. Pero más tristeza me dio su acto de desdén, y no quiero verme así, no quiero ser así.

Ojo: esto me tomo muchas semanas de comprender.

Si estás pasando por esto, tranquilo, no se asimila pronto, a veces hasta hay que tomar ansiolíticos o antidepresivos porque salir a la calle y ver tus obras colgadas en las esquinas, y a veces de pésimas calidades o hasta con tu foto de autor cambiada por el de quien sabe quién, jode. Estarás de malas al principio, queriendo desviar los meteoritos a la tierra, pero pasa, todo pasa.

La piratería es un delito,
no tiene ventajas,
no acabaré con él,
nadie acabará con él,
no está en nuestras manos,
Pero, colega artista, sigue, sigue nadando ❣️

Cerrarse por miedo a la piratería trae algo peor:
La amargura.

 

Gilraen Eärfalas